El perdón en la familia de Dios
Efesios
4:31-32.
Quítese de
vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
INTRODUCCIÓN.
Hoy veremos
un tema de vital importancia para la Iglesia de Dios, es necesario ser
obedientes al Señor en esta área de la vida de un creyente puesto que nos puede
llevar al fracaso y a la pérdida de la comunión y del éxito con Dios.
¿QUE ES EL PERDÓN?
Viene de
la palabra aphiemi y significa despedir o apartar. Este es el significado
fundamental del perdón a través de las escrituras; es decir, separar el pecado
del pecador.
La base
fundamental del perdón se encuentra en el sacrificio de Cristo en la cruz. Todo
el perdón, tanto divino como humano tiene como base este sacrificio.
Isaí.
43:25. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y no me
acordaré de tus pecados.
Mt 26:28.
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para
remisión de los pecados.
Lo que
Dios hizo con nuestros pecados fue quitarlos de sobre nuestra persona y
depositarlos en la persona de Cristo, donde fueron redimidos; el castigo y la
justicia se cumplieron en la persona de Jesús y el pecador queda libre del
pecado y de la culpa, por tanto, también del castigo. Debemos notar que Dios
cumple su justicia una sola vez, por eso es que él olvida el pecado y no
inculpa más al pecador.
Es de
notar que el perdón y el pecado están íntimamente relacionados, si no hay
pecado no hay motivo para el perdón y viceversa. No es ligero el pecado, esto
implica también que el acto del perdón no es algo sin importancia, como muchos
a veces lo tratamos, el perdón es un acto inspirado por Dios y cada creyente
debe tomar el acto del perdón tan serio como Dios lo toma hasta la fecha, tanto
si está del lado ofensor o del lado del ofendido.
¿POR QUE ES NECESARIO PERDONAR?
Porque
toda falta de perdón produce siempre un alejamiento.
Y porque
al quedar una ofensa o pecado pendiente siempre produce amargura de quien la
sufre. El que guarda una raíz de amargura en su corazón está pecando
directamente contra Dios y no puede tener una vida de éxito y provecho en el
Señor.
¿CÓMO DEBEMOS PERDONAR? Efesios
4:31-32. Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y
maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Al tener
la convicción de que perdonar es separar el pecado del pecador nos lleva a
perdonar como Cristo nos perdonó. No viendo la ofensa cometida a nuestra
persona, sino el problema del pecador con Dios, porque a eso se reduce el
pecado, a un problema con Dios.
Cuando
esto ocurre en mi corazón, mi interés no está centrado en mi, en lo que me
ofendieron, sino en el otro, en que si actúa de esta manera, es porque algo pasa
en su relación con el Salvador, es grave que un hijo de Dios no ande en
comunión con su Señor, entonces me interesa tu persona, tu relación divina, te
voy a ayudar para que la recuperes.
No te voy
a reclamar tu mala acción, sino que tu conducta muestra que tienes un problema
de comunión o de visión en la vida espiritual, ya no te reclamo, ni te juzgo,
sino que juntos buscamos la solución a tu problema, lo mío es después, porque
cuando regreses a la comunión con Dios comprenderás entonces cómo me has afectado.
Sin
embargo se presentan ciertas preguntas acerca de la práctica del perdón,
veámoslas: ¿Quién da el primer paso? ¿Debo a esperar al arrepentimiento del
otro?
En esto
Cristo nos da el ejemplo: Lc 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos porque no
saben lo que hacen. Veamos la actitud de Esteban en Hch 7:60 Y puesto de
rodillas clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y la de
Pablo en 2Ti 4:16 En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que
todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.
Cada uno
de ellos dio el primer paso para el otorgamiento del perdón, y esto nos lleva a
ver lo que yo llamo: el acto del perdón y el acto práctico del perdón.
El acto
del perdón. Jn 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna, el perdón de Dios ya está dado, él ofreció perdonar a los hombres,
los hombres no pueden decir que Dios no les quiere perdonar, eso está
claramente expresado a todo lo largo de la Biblia. Dios dispuso en su corazón
perdonar a los pecadores y lo anunció claramente para que lo supieran. Tenemos
un ejemplo de la universalidad del perdón en 2P 2:1 Pero hubo también falsos
profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que
introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que
los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
El acto
práctico del perdón. Hechos 3:19. Así que, arrepentíos y convertíos, para que
sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor
tiempos de refrigerio. El perdón es nuestro y gozamos de él cuando ocurre el
arrepentimiento y la confesión, pero esto es una respuesta del pecador y no del
ofendido, esto es importante notarlo, el pecador no gozará de los beneficios
del perdón hasta el arrepentimiento, pero ese es problema del pecador.
Nosotros
otorgamos el perdón a nuestros deudores y debemos darles a conocer este hecho,
si ellos no responden al perdón, tienen un problema más con Dios, pero nosotros
hemos actuado de acuerdo al carácter de Dios.
Cuando les
decimos que hay disposición al perdón y buscamos la restauración de la comunión
y no les acusamos y dejamos claro que no estamos reclamando, es más fácil enfrentar
el conflicto por las dos partes. Dios producirá en él el deseo de restaurar al
ofendido, pero esto solo ocurre cuando el ofensor ya está en comunión con Dios
nuevamente, y todo será para la gloria de Dios y no para satisfacer a otro
pecador ofendido.

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